Conceptualización y diálogo
Una de las clásicas discusiones "geográficas" es si los profesores debemos o no lograr que nuestros alumnos sepan los nombres de todos los países del mundo con sus respectivas capitales o los principales ríos y cordilleras de cada continente.En los últimos tiempos está ganando la idea de que este tipo de conocimiento es innecesario y que para saber algo sobre un determinado lugar del planeta sólo es necesario abrir el Almanaque Mundial y encontrar la respuesta. Adicionalmente se manifiesta que lo que los alumnos necesitan es aprender los conceptos básicos de la ciencia geográfica y no una inmensa cantidad de datos inconexos.
Ante esto, la contraparte suele manifiestar que nuestra cultura general está cada vez peor y que ahora somos incapaces de ubicar coherentemente los países en un mapamundi. Una demostración de ello sería el gracioso y pintoresco mapa de los tontos, donde podemos ver, entre otras cosas, como hay personas que piensan que las islas Galápagos están muy cerca de una mal ubicada Islandia y de una Groenlandia que ha dejado de ser danesa.
Debo decir, que estoy más de acuerdo con quienes se inclinan por una línea conceptual que quienes se apoyan en la "cultura general". Si un alumno no ha conceptualizado lo que es una capital, un río, una montaña, un país, un estado, definitivamente no tiene sentido que sepa que Sucre es la capital de Bolivia y que el Rin es un río europeo. Es más, bastantes geógrafos profesionales desconocen este tipo de datos pero son perfectamente capaces de entender las interrelaciones que se dan en el espacio geográfico y de planificar, por ejemplo, el desarrollo urbanístico equilibrado de una región tomando en cuenta los recursos existentes, los posibles riesgos naturales, el crecimiento estimado de la población, las actividades económicas, las redes de transporte, los flujos migratorios, etc.
Considero, sin embargo, que el aprendizaje no puede quedarse únicamente en la comprensión de los conceptos fundamentales de la ciencia sino que debe tomar también en cuenta el complejo tema del diálogo intersubjetivo. Que Tokio sea la capital del Japón o Nairobi la de Kenia no me dice nada. Pero cuando empiezo a saber algo más sobre la vida de esos países y cuando comienzo a entender que sus pobladores son también seres humanos con preocupaciones similares a las mías y que, gracias al gran desarrollo de las comunicaciones, cada vez nos encontramos más cerca, el asunto puede empezar a verse de otra manera.
El entendimiento universal empieza al tratar de conocer a los demás, a aquellas personas que están fuera de mi entorno, que son diferentes y al mismo tiempo parecidas a mí. Ciertamente que el saber, por ejemplo, que Kinshasa es la capital de la República Democrática del Congo no contribuye a la armonía mundial, pero quizá pueda ser un punto de partida.
Escrito por Mauricio
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Etiquetas: Colaboración global, Geografía